Carta de Luis García Yepes a Jesús Fernández, una biografía artística escrita por el escritor,pintor y periodista, Yepes hacia el guitarrista…

Una guitarra en la vecina orilla

Jesús Fernández Guitarrista Almería Flamenco

Una guitarra en la vecina orilla… En la adolescencia comenzó a tañir la guitarra con la vehemencia del animal aprisionado, como una liberación interna que fuera buscando un camino propio en el paisaje que configuraron otros, los meses y los días fueron dando, a la par que soltura y vertiginosidad, un sentido del gusto en la concepción y precisión y elegancia entre la tradición y el contexto moderno de expresión.

 

Maestros de la guitarra flamenca

Maestros de la guitarra flamenca… Su primer maestro, el alabado Paco López decía en los primeros días que la cabeza de Jesús iba por delante de sus dedos. No domesticó del todo al animal, pero supo conciliar la acción y el pensamiento y así fue naciendo el sonido “brillante como un diamante” que le cantaran por esos tiempos los cantaores a los que acompañaba.
Una vez tomadas las riendas de su destino en Almería, partió para su tierra natal Córdoba, donde perfeccionó los modos de la ancha estética del flamenco en la guitarra, con las enseñanzas de Alberto Lucena.

 

De Madrid a Aires Zapilleros

 

Aparejaba ya junto al estudio la intervención como guitarrista en recitales de cante y baile en Almería, cuando vinieron las propuestas para andar por Andalucía y presentarse en Madrid, en el San Juan Evangelista. Le reclamaban academias y cantaores de su corte, con los que actuó en Francia.

Fue brotando desde el ajuste del toque para el cante y el baile el desarrollo del sentido creativo, la concepción plástica en ‘3 conceptos 3’, y a la sazón la petición para homenajear en el disco-memorístico a Diego del Gastor, donde Jesús Fernández lejos de recrear los acordes del viejo guitarrista batió el mar que contiene la caja de su sonanta y desbordó en el rompeolas que es la boca de su guitarra la bulería ‘Aires Zapilleros’ -que hay que escuchar con detenimiento por los compases y cambios rítmicos que atesora-, naciendo desde el título un homenaje a su costero barrio, donde rumorea el mar, sopla el viento y graznan a veces las gaviotas. De Madrid a Aires Zapilleros.

 

Eres el Verso y Plazeando

Jesús ha ido tornando su seguridad entre la mano izquierda y la derecha a suave golpe de timón, como buen navegante, sin cercenar sin escrúpulos el legado del género flamenco, el instrumento y los instrumentistas que tanto nombre le ha dado a su tierra, Almería, pero sin ninguna pacatería localista. Ha mirado y admirado a quienes entiende aportan y engrandecen la MÚSICA.
Como compositor, a lo que dedica buena parte de su tiempo en solitario, alumbró en papel y acordes ‘Eres el Verso’, para el disco de Toñi Fernández ‘Dame la Mano’, y como innovador, en las trazas de mescolanza del flamenco con otras disciplinas, el espectáculo gastronómico-musical ‘5 Senses’.
A la producción de espectáculos llegó con la recién estrenada segunda década de este nuevo siglo con dos propuestas ‘Primera Ruta Flamenca del Casco Histórico de Almería’ y ‘Plazeando’, un ardid de quien conoce el oficio y vislumbra el tiempo que le ha tocado vivir. Propuestas que se han saldado con grandes éxitos de público y crítica.
Pero sus creaciones musicales son su fijación y las que atesoran esa hermosa cosa que se llama tiempo, en el que puede recrearse, por edad y por sentido de la vida, este artista revelación hecho a sí mismo, estudioso, entregado y valiente, sin antecedentes familiares en un mundo en que ese marchamo parecía ser casi lo único que ‘sembraba certezas’.

 

Jesús Fernández

Jesús Fernández suelta amarras cada día y abre el sarcófago negro donde reposa (solo eso) la bella escultura que emite sonidos cuando sus dedos tocan las seis doncellas que cantara Lorca, y en el interior surcan y revolotean la sirena, el caballito y la estrella: la limpieza de formas (que cantaran aquellas voces jóvenes a las que empezó acompañando), el carácter brioso y la luz del firmamento jondo, todo sin miedo a la profundidad cuando otros se paran donde tocan pie. El guitarrista se adentra en los espacios infinitos buscando quizá la vecina orilla, la que emparenta la guitarra y las matemáticas… Quien lo probó lo sabe, y a Jesús le han pasado las dos cosas. Ustedes dirán.
Luis García Yepes